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Cada ocación en que se debe cambiar el aceite del vehículo surge una incognita; "Cual Lubricante Utilizar"
Cuando el experto les habla de 'delgadez', viscosidad (facilidad o resistencia del aceite a fluir o desplazarse), pureza y duración y si esas cualidades se las trasladan a números y letras y les dicen "este es el que le conviene más a su motor" es cuando quedan más perdidos y sin saber si lo que le echan al motor es lo que realmente está pidiendo.
El primer 'tip' tiene que ver con la viscosidad: del grosor que alcance el aceite a altas temperaturas depende que lubrique eficientemente las piezas y evite la fricción entre metales.
Por eso no es fiable el diagnóstico del Mecánico que saca la varilla de medición, se unta índice y pulgar de aceite y sentencia que está "muy negro" o "muy aguado": si quisiera acertar con tan solo ver y tocar el lubricante, tendría que meter la mano en el cárter, que está a 120 grados centígrados y lanzar sus conclusiones después del quemón.
La función del aceite en el motor es lubricar, evitar la fricción entre partes metálicas que se mueven entre sí, enfriar los componentes y limpiar. Eso significa que si el nivel del lubricante se encuentra dentro de lo normal y sale negro, está cumpliendo a cabalidad con estas funciones. Significa también que los tiempos de recambio de aceite depende de sí mismo y no del motor... y ahí viene el segundo 'tip': antes, el recambio se hacía cada 2.000 o 3.000 kilómetros porque los aceites eran monógrados (con un solo grado de viscosidad) y se les incorporaban a motores de carburador, que eran (y siguen siendo) fijos de mezcla. Contaminaban más rápidamente con residuos de la combustión.
Los aceites de hoy son multígrados, es decir, son capaces de variar su grado de viscosidad de acuerdo con la temperatura del motor y son mucho más detergentes que sus antecesores. Esta evolución surge del siguiente principio: todo aceite, al calentarse, tiende a adelgazarse y, por lo tanto, su capacidad de lubricación disminuye. Había que hacer otros más 'inteligentes', que reaccionaran distinto de acuerdo con el recorrido del motor y mantuvieran su viscosidad lo más intacta posible.
Por eso hoy las referencias ya no son de uno, sino de dos números (20W50, por ejemplo), que corresponden a su 'grosor' en frío (20) y en caliente (50). Al encender, el aceite debe ser delgado para poder fluir rápidamente: es el momento más crítico de la lubricación.
Lo anterior significa que es muy distinto mirar 'qué tan bien está de aceite', cuando el motor está frío y apagado, que hacerlo cuando está caliente y prendido. ¿Por qué?
Primero, porque negro significa eficiencia y, segundo, porque al estar por debajo del nivel máximo en la varilla de medición significa que el motor está caliente y la mitad del aceite está repartido por el motor, luego es imposible ver si, en realidad, está 'bajito'. Hay que esperar unos minutos para que escurra. Y tercero: porque los fabricantes del vehículo recomiendan qué tipo de lubricante debe colocársele al motor y los tiempos sugeridos para cada recambio.

LA CLAVE ESTÁ EN EL FILTRO
Cuando el vehículo circula, día a día, por los interminables problemas de la ciudad, tienden a recoger todo el hollín de los carros que lo rodean y la mugre del piso, impurezas todas que van a ir a parar al filtro y lo taponan rápidamente.
Lo recomendable es cambiar filtro, a más tardar, cada 5.000 kilómetros, indistintamente del cambio de aceite, pues de nada sirve colocarle al motor el mejor lubricante, si el encargado de limpiarlo no funciona.
TIPOS DE LUBRICANTES
Monógrado: es el que cuenta con un solo grado de viscosidad.
Multígrado: tiene dos extremos de viscosidad para garantizar un buen desempeño en temperaturas distintas, tanto del motor como del medio ambiente en el cual se encuentre operando el vehículo.
Sintético: es producido a partir de combinaciones químicas más sofisticadas. Ofrece características mejoradas, como alta estabilidad a los cambios de temperatura, ahorro de energía, adecuado efecto detergente (capacidad de mantener limpio el sistema de lubricación) y prolongados períodos de vida útil para el motor y el lubricante.
- ROMPA MITOS
*El aceite negro en la varilla de medida es señal de que está cumpliendo su función, no de que toca cambiarlo.
*Es mucho más precisa la medición de niveles con el motor apagado y frío, pues cuando está prendido y caliente, la mitad del aceite está rodando por otras galerías del motor.
*La viscosidad que más 'vale' es la que logra el aceite con el motor caliente, pero el estado de lubricación más crítico se da cuando se pone a andar el motor en la mañana.
*Es imposible medir la viscosidad real con tan solo palpar el aceite que sale en la varilla de medición.
*Un aceite multígrado permite un recambio promedio de entre 6.000 y 8.000 kilómetros en cualquier motor.
*Los motores viejos no requieren exclusivamente aceite monógrado.
*Los aceites no requieren aditivos.
*No es necesario 'calentar' el motor en las mañanas para que 'se lubrique bien' antes de arrancar.
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